Soy alemán – Rafael

Soy alemán – Rafael

Martín: Rafael, tus raíces están en Perú. ¿Qué te hizo dejar tu país de origen y emigrar a Alemania?

Rafael: A pesar de que fui a la escuela alemana en Perú e hice mi Abitur allí, no quería venir a Alemania sino quedarme en el Perú. Sin embargo, después de todo, había tres razones para viajar a Alemania:
Si quieres tener una buena educación a nivel universitario en el Perú, tienes que ir a una universidad privada, pero eso es caro. Como no todas las especialidades en las universidades públicas tienen buen nivel, empecé a estudiar informática en una universidad privada por quinientos dólares al mes. En esa época mis amigos ya habían vivido y estudiado en Alemania y me dijeron: „Con quinientos dólares al mes vivimos bien aquí, festejamos y estudiamos“.

En segundo lugar, la situación política en el Perú, en ese momento ( 2000), con el Presidente Fujimori no era fácil. Se caracterizaba por un nivel extremadamente alto de corrupción, una dictadura política no ideológica y estructuras de poder problemáticas. Yo tenía diecinueve años en ese momento y no tenía ningún deseo de aceptar esa situación política, sobre todo porque tenía en la cabeza el respaldo de poder ir al extranjero en principio.

El tercer aspecto era que, después de nueve años en la escuela alemana, estás preparado para un sistema educativo diferente. Esto me complicó mucho la vuelta al sistema educativo peruano: tenía los conocimientos claves sólo en alemán y no en español. Debido a esta situación habría tenido que repetir muchas asignaturas en la universidad peruana durante los dos primeros años y habría perdido tiempo.

Martín: Así que fue precisamente desde el último aspecto que tomaste la decisión de emigrar.

Rafael: Sí, exactamente y traté de inscribirme en las universidades alemanas porque en ese momento no había número clausus para la especialidad de informática. En 1996, fui un estudiante de intercambio en Appenweier (cerca de Offenburg) y fui recibido por una familia extraordinariamente acogedora. Yo había mantenido ese contacto todo el tiempo y, por lo tanto, lo tenía vigente. Me ayudaron en presentar mis papeles y fui aceptado para estudiar informática en las universidades de Stuttgart, Friburgo y Karlsruhe. Mi decisión de adónde ir dependía del tiempo que me exigiera el  viajar en tren desde Appenweier, por eso terminé en Karlsruhe.

Martín: Debido a tu estadía en la escuela alemana en Perú y al contacto con tu familia de intercambio, el „choque cultural“ de emigrar a Alemania seguramente no fue tan grande, porque sabías cómo la sociedad en Alemania „hace tictac“, ¿verdad?

Rafael:Tuve mucha suerte con mi familia de acogida y aún sigo en contacto con ella hoy en día. Esto se debió también al hecho que, para el programa de intercambio la escuela alemana en Perú se aseguró que las familias anfitrionas tuvieran una estructura similar a la que teníamos nosotros allá. Pero aún así me sorprendió (risas), en el momento del intercambio. El intercambio fue en invierno, con mucha nieve, lo cual yo desconocía, los días eran cortos, hacía frío y la gente estaba toda encapuchada.

Como estudiante, a pesar del apoyo de mi familia anfitriona, no me fue fácil organizar mi vida porque estaba solo y en un país extranjero. Mi enamorada de esa época se quedó en Perú. Me tomó dos años el sentir que ya había llegado. Al principio, sólo quería quedarme en Alemania durante el tiempo de mis estudios, y volver al Perú después.

Martin: Y aún así te quedaste..
Rafael: Sí, me quedé! (risas) También quería ver el campeonato mundial de fútbol de 2006, porque había partidos que se jugaban en Stuttgart. Por cierto, yo trabajé en ellos como voluntario.

Martín: Dijiste antes que no había sido fácil estudiar con los profesores de alemán en Perú. ¿Qué quieres decir exactamente con eso?
Rafael: (Risas) … En primer lugar, no fui un estudiante fácil. Y, con respecto a algunos de esos profesores nunca olvidaré dos escenas:
No recuerdo por qué, pero durante mis días de escuela, hubo una fiesta nacional peruana que la celebramos espontáneamente. Uno de los profesores dijo: „Estamos aquí en una escuela alemana y decidimos por nosotros mismos si queremos unirnos a estos días feriados o dar clases.“ Eso no servirá.

Mi profesor de alemán me dijo una vez: „Eres peruano y nunca superarás los cuatro puntos en mi examen de fin de año“. Esto fue un excelente desafío para mí porque, a partir de entonces no hice más trabajos porque sabía que por mas que los hiciera no iba a tener más puntos, estaba condenado desde antes; sin embargo, al final conseguí tener cinco puntos.

Martín: A pesar de tus „cinco puntos“ seguramente no tuviste grandes problemas con el idioma cuando llegaste a Alemania..
Rafael: Bueno, había aprendido mucha gramática en la escuela y entendía. Lo que aprendí aquí fue a hablar correctamente aquí en Alemania.

Martín: ¿Calificarías sus experiencias con tus profesores en la escuela alemana de Perú como racistas?
Rafael: No sé si sea racista, simplemente es „estupidez humana“, es una cuestión de actitud. No quiero calificarla. Hace unos días leí un artículo de Ai Weiwei que decía que Alemania „sigue siendo un país nazi„.  Estos son términos con los que soy cuidadoso. Si dices algo así, simplemente estás generalizando. La gente en todas partes tiene un tictac diferente, y creo que es problemático colocarlos bajo una etiqueta general. Tal vez no me comporté como debía en ese entonces, con algunos profesores. En esa época teníamos la idea de que eran „malos alemanes controlados por los EE.UU.“.

Martín: ¿Eso te agobió?
Rafael: ¡No! Siempre tuve una actitud positiva hacia Alemania y „los alemanes“ y mis encuentros con ellos han sido positivos.

Martín: ¿Has experimentado el racismo desde que vives aquí en Alemania?
Rafael: Yo no diría esa palabra yo usaría la palabra „discriminación“. Pero, en mi opinión, esto existe en todas partes del mundo y en todas las sociedades: Si eres diferente, te ves diferente o hablas diferente, los demás te verán diferente. Lo que sí experimenté en las oficinas al llegar a Alemania fue una demostración de poder y, a veces, de arbitrariedad. Aunque hoy eso ha mejorado, sigo teniendo la sensación de que es sobre todo una cuestión de quién tiene la palanca más larga en las oficinas. Aquí en Alemania hablamos a menudo de integración; pero lo que hacemos – o esperamos – es que se produzca la asimilación.

La integración no es una calle que va en un solo sentido, requiere la cooperación de „ambos lados“. Pero no sólo lo veo con la gente que viene de otro país, sino también con los discapacitados alemanes, por ejemplo. Se trata del diferente. En general, creo que soy „afortunado“ con mis raíces peruanas, porque mucha gente asocia el término „Perú“ con Machu Picchu o los futbolistas de los setenta en lugar del „terrorismo de Sendero Luminoso“.

Martín: ¿Eso significa que la narrativa de Perú, aquí en Alemania, es diferente a la que se tiene de Irán o Irak?
Rafael: Sí, creo que los estereotipos asociados con Perú se ven de manera diferente.

Martín: Usted es el presidente de Latinka e.V. ¿Cómo se le ve como una organización latina no alemana? ¿Tiene problemas con la gente de Karlsruhe o con la población alemana?
Rafael: Desde fuera se nos ve positivamente. Eso también es parte del éxito que tenemos. Lideramos una estrategia de comunicación transparente, abierta y acogedora también para las personas que no tienen la cultura peruana. Internamente, las cosas son algo diferentes sobre todo en la fase de fundación, ya que tenemos un problema cultural en el Perú con un posible „éxito de otro (peruano)“.

Martín: Sus hijos están creciendo actualmente con dos idiomas, y en la escuela se añaden los otros „habituales“?
Rafael: Sí, exactamente. Además hemos aprendido el lenguaje de señas en nuestra familia, porque nuestra última hija, aunque no es completamente sorda, necesita audífonos. Como queremos ser integradores, especialmente en la familia, aprendemos este lenguaje

Martín: Cuando tus hijos crezcan, ¿han pensado tú y tu mujer en volver a Perú para pasar allí la jubilación?

Rafael: Bueno, mi „plan maestro“ actual ha cambiado varias veces (risas). Mi primera idea fue estudiar aquí en Alemania durante sólo cinco años. Como quería ver la Copa del Mundo en vivo en Alemania, cinco años se convirtieron en seis y medio. Entonces quise ganar experiencia profesional para volver a Perú con esta experiencia y llegaron los niños. Cuando tienes hijos, todo tu sistema de valores cambia. Podría haber vuelto a Perú por mi cuenta, pero no quise.
Como persona bien educada puedes ganar relativamente bien en Perú y tener una vida sin complicaciones. Por supuesto, necesitas una piel muy gruesa allí para poder soportar los „asuntos“ sociales y políticos. No sé si realmente lo habría logrado, pero lo habría intentado. En el Perú, la libertad, el dinero, la independencia y todo el sistema social son cuestiones críticas.

Cuando le digo a la gente aquí en Alemania que mis padres siguen trabajando a la edad de ochenta y tres y setenta y ocho años, en parte porque quieren, en parte porque tienen que hacerlo, la gente aquí no lo comprende. 

 

Aquí en Alemania puedes quejarte de que el dinero de tu pensión no es suficiente, pero al menos tienes algo. Lo mismo se aplica al sistema de salud: puedes quejarte de que las compañías de seguros de salud privadas y estatutarias son como son, pero al menos tienes un seguro de salud.

Martín: Mi proyecto se llama „Ich bin Deutsch!“ ¿Dirías lo mismo de ti mismo?n?

Rafael: Soy más alemán que „los alemanes“ (risas).

Martín: ¿Te gustaría explicar esta declaración un poco más?
Rafael: En mi familia yo soy „el alemán“ y mi esposa, que es alemana, es „la peruana“. Porque ella encarna la parte cambiante y caótica y yo, la ordenada. Un ejemplo: aprendí de mi padre anfitrión a poner mis zapatillas ordenadamente junto a las escaleras, siempre en el mismo lugar. Mi esposa siempre deja sus pantuflas en algún lugar, y, por eso, no las encuentra; luego, por supuesto, usa mis pantuflas, porque siempre están en el mismo lugar. También me dicen de vez en cuando: „Sería tan inflexible como los alemanes“. Probablemente las „condiciones de orden“ en la escuela alemana en Perú y mi estancia aquí en Alemania como estudiante invitado han influido.

Tengo una relación especial con las declaraciones „Vengo de Alemania o del Perú“ y „Soy alemán o soy peruano“. Con ello se establecen, consciente o inconscientemente, límites. Esto va acompañado del tema que tienes que decidir poruna u otra cosa. Y eso no funciona en absoluto. Es la misma pregunta con el „doble pase“: si tengo uno, dos o veinte pases no cambia nada de mi humanidad y de quién o qué soy. En cuanto al llamado concepto de „Leitkultur“, se ha quedado corto para decidir si tengo que ser „alemán“ o algo „diferente“. Por lo tanto, encuentro mejor el término „dónde tienes tus raíces“. Estas raíces son entonces independientes de estos límites hechos por el hombre. En mi opinión, la „cultura“ es hoy en día un „término mixto“ de todos modos.

Martín: ¿Cuál es su opinión sobre las corrientes nacionalistas emergentes en Alemania y Europa? ¿Estás preocupado o temes por ti o por tu familia?
Rafael:Tengo menos miedo por mí mismo. Pero veo el miedo en mi hija mayor, que ya me ha preguntado: „Papá, ¿tienes que salir del país alguna vez?” Tengo que seguir tranquilizándola.

En mi opinión es básicamente saludable tener diferentes opiniones y discutirlas. Creo que es básicamente un brillante experimento social que nos permite experimentar actualmente, cuyo resultado positivo o negativo aún está abierto. Es interesante ver cómo las personas controladas por la testosterona obviamente no piensan mucho en lo que hacen, a pesar de que tienen tanto poder. Especialmente los temas y circunstancias actuales en Irán o Irak, dependiendo de cómo decida una sola persona, pueden inclinarse rápidamente en una dirección negativa. Esta situación puede ser aterradora.

Creo que nosotros, como mundo, como Europa, como personas podemos aprender mucho de esto. Si hay alrededor de un veinte por ciento de personas que piensan de esta manera, entonces estas opiniones pueden ciertamente existir. No puedes poner una hoja de higuera sobre eso. 

Lo positivo en general es que la política de no hacer nada, de hablar y discutir de los últimos cinco o diez años – especialmente en Europa o Alemania – está actualmente bajo una presión extrema de modernización.

Martín: ¿Así que tienes la opinión totalmente positiva de que la humanidad es capaz de aprender y hacer las cosas mejor hoy y en el futuro?
Rafael:(Piensa durante mucho tiempo y se ríe) No lo sé. Tal vez no iría tan lejos. Creo que las personas pueden cometer el mismo error más de una vez. También nos desarrollamos y nuestros errores siempre se ven diferentes. Es como en un entorno ágil: es importante cometer errores si aprendes de ellos y te desarrollas positivamente. No estoy tan seguro de eso en el gran escenario mundial. Mi expectativa sería: Los políticos de hoy, con todo el conocimiento histórico, deberían darse cuenta de que las cosas van mal y que los cambios, una rápida contrarrestada sería necesaria.

Mirando hacia atrás, en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, la idea de la Unión Europea es ciertamente un aprendizaje de los errores del pasado. Veo esta Unión como un elemento de equilibrio, en contraste con los individuos que actualmente están tratando de desequilibrar todo el sistema. Europa está asumiendo un papel clave en este sentido … sin saber actualmente cómo vender este papel. No tenemos la gente adecuada en este momento para darle a esta idea una etiqueta positiva en los medios sociales, por ejemplo.

Martín: Si su hija le pregunta si tiene que salir del país, ¿sobre qué base y qué información te hace esta pregunta?
Rafael: : La razón principal es, sin duda, la cobertura de los medios de comunicación, que más bien asustan a la gente. Probablemente este tipo de reportaje se vende mejor. La política y los medios de comunicación trabajan básicamente con los miedos. Es la forma más fácil de hacer que la gente se mueva, si los asustas. Si informas sobre ideas y visiones positivas, siempre tienes que informar sobre los contratiempos en el camino hacia la meta – esto entonces no es motivador y no puede ser explicado con palabras simples.
El otro día mi hija volvió de la escuela y me dijo que la Tercera Guerra Mundial estallaría después de la última escalada cuando el ejército de EE.UU. mató a un general de alto rango de Irán. Así que los niños reflejan muy bien las declaraciones de los medios de comunicación.

Martín: Como todos los demás entrevistados* me gustaría hacerte la pregunta „¿Qué es típicamente alemán para ti?.
Rafael: Hace muchos años era puntualidad; en relación con la comida, una buena cerveza y un pan con salchicha (curry).

Ahora es quejarse demasiado. El lloriqueo es un rasgo humano mucho más pronunciado en Alemania que en otras sociedades, sin ser agresivo o „tomar las cosas en mano“ – especialmente en comparación con los chalecos amarillos en Francia. Típicamente alemán es también la sociedad abierta, diversa y democrática. Por supuesto, siempre hay individuos, o incluso pequeños grupos de racistas o nacionalistas. Básicamente, sin embargo, la sociedad alemana está abierta a otras personas extranjeras y deja mucho espacio para la discusión sobre cualquier tema. Por mi parte, no conozco ningún otro país donde se permita tanta y tan abierta discusión. También es tipicamente alemán el: „no cometemos errores“  y si los cometemos, entonces los corregimos.

Martín: Como se puede ver claramente en el escándalo del diesel!
Rafael: Eso no fue un error, fue sólo un crimen.

Martín: Rafael, muchas gracias por la entrevista.

Soy alemán – Rafael

Ich bin Deutsch – Rafael

Martin: Rafael, deine Wurzeln liegen in Peru. Was hat dich veranlasst dein Heimatland zu verlassen und nach Deutschland auszuwandern?
Rafael: Auch wenn ich in Peru die deutsche Schule besucht und dort das Abitur gemacht habe wollte ich eigentlich nicht nach Deutschland gehen, sondern in Peru bleiben. Es gab drei Aspekte, um dann doch nach Deutschland zu gehen:
Wenn du in Peru gute Bildung auf Universitätsniveau bekommen möchtest, dann musst du auf eine private Universität gehen, aber das ist teuer. Da es nur wenige Fachgebiete auf öffentlichen Universitäten gibt, die ein gutes Niveau anbieten, habe ich auf einer privaten Universität begonnen Informatik für fündhundert Dollar pro Monat zu studieren. Zu diesem Zeitpunkt hatten Freunde von mir schon in Deutschland gelebt und studiert. Sie meinten nur: „Mit fünfhundert Dollar pro Monat leben wir hier gut, machen Party und können auch noch studieren.“

Zweitens: Die politische Situation in Peru war damals (im Jahr 2000) unter Präsident Fujimori nicht einfach. Sie war geprägt von extrem viel Korruption, Machterhalt und problematischen Machtgefügen. Ich war damals Neunzehn Jahre alt und hatte keine Lust mich mit den politischen Gegebenheiten zu arrangieren – vor allem da ich ja das Backup im Kopf hatte, grundsätzlich ins Ausland gehen zu können.

Der dritte Aspekt war: nach neun Jahren in der deutschen Schule bist du in einem anderen Bildungssystem. Das hat es mir sehr umständlich gemacht, wieder in das peruanische Bildungssystem hineinzukommen: Ich kannte alle relevanten Begriffe nur auf Deutsch und nicht auf Spanisch. Durch die Unterschiede im Bildungsniveau hätte ich nach dem Besuch der deutschen Schule auf der peruanischen Uni die ersten beiden Jahre sehr viel Wiederholung gehabt und hätte Zeit verloren.

Martin: Gerade aus dem letzten Aspekt heraus hast du also eine implizite Entscheidung für deine Auswanderung getroffen.
Rafael: Ja genau. Daher habe ich es einfach probiert, mich auf deutschen Universitäten einzuschreiben. Einen NC gab es damals für das Studienfach Informatik nicht. Ich war 1996 als Austausch-Schüler in Appenweier (in der Nähe von Offenburg) bei einer extrem weltoffene Gastfamilie. Diesen Kontakt hatte ich die ganzen Jahre aufrechterhalten, und hatte somit eine Anlaufstelle. Ich hatte Zusagen der Universitäten in Stuttgart, Freiburg und Karlsruhe für ein Informatikstudium erhalten. Meine Entscheidung wohin ich gehen würde, habe ich von der Anreisezeit per Zug abhängig gemacht. So bin ich also in Karlsruhe gelandet.

Martin: Durch den Besuch der deutschen Schule in Peru und dem Kontakt zu deiner Austauschfamilie, war der „Kulturschock“ nach Deutschland auszuwandern sicherlich nicht so groß, da du wusstest wie die Gesellschaft in Deutschland so „tickt“, oder?
Rafael: Ich hatte wirklich sehr viel Glück mit meiner Gastfamilie und wir sind auch heute noch in Kontakt. Das lag sicherlich auch daran, dass man im Rahmen des Austauschprogrammes darauf Wert gelegt hat, dass die Gastfamilien eine ähnliche Struktur aufweist wie die eigene. Ich war aber trotzdem schockiert (lacht).
Zum Zeitpunkt des Schüleraustausches vielleicht noch mehr als später: Der Austausch war im Winter mit viel Schnee, den ich nicht kannte, die Tage waren kurz, es war kalt und die Menschen waren alle dick vermummt.
Als Student war es, trotz des Rückhaltes meiner damaligen Gastfamilie, nicht einfach mein Leben allein in einem fremden Land zu meistern und zu organisieren. Meine damalige Freundin ist in Peru geblieben, es hat schlussendlich zwei Jahre gedauert, bis ich das Gefühl hatte, angekommen zu sein. Prinzipiell wollte ich nur für die Studienzeit in Deutschland bleiben, um danach gleich wieder nach Peru zurückzugehen.

Martin: Und doch bist du geblieben.
Rafael: Ja, ich bin geblieben (lacht)! Ich wollte ja auch die Fußball-Weltmeisterschaft 2006 sehen, da es auch Spiele in Stuttgart gab. Dort habe ich übrigens als Volontär geholfen.

Martin: Du meintest vorhin, mit den deutschen Lehrern in Peru wäre es nicht einfach gewesen. Was genau meinst du damit?
Rafael: (Lacht) … also vorneweg: Ich war kein einfacher Schüler. In Bezug auf die Lehrer werde ich jedoch zwei Szenen nie vergessen:
Ich weiß nicht mehr warum, aber während meiner Schulzeit gab es einen spontanen nationalen Feiertag. Einer der Lehrer sagte dann: „Wir sind hier in einer deutschen Schule und entscheiden selbst, ob wir uns diesem Feiertag anschließen, oder Unterricht abhalten.“ Das geht gar nicht.

Mein Deutschlehrer sagte einmal zu mir: „Du bist Peruaner und du wirst bei mir nie besser als vier Punkte im Abi werden.“ Das war an dieser Stelle genial für mich, da ich ab diesem Zeitpunkt keine Hausaufgaben mehr machen musste, da ich ja nicht mehr Punkte „wert“ war. Am Ende habe ich dann immerhin fünf Punkte bekommen.

Martin: Trotz deiner „fünf Punkte“ hattest du doch sicherlich keine großen Probleme mit der Sprache als du nach Deutschland gekommen bist.
Rafael: Naja, ich hatte sehr viel Grammatik in der Schule, und habe auch sehr viel verstanden – das reine Sprechen habe ich erst hier in Deutschland richtig gelernt.

Martin: Ordnest du deine Erfahrungen mit deinen Lehrern in der deutschen Schule in Peru als rassistisch ein?
Rafael: Ob das rassistisch, einfach nur „menschliche Dummheit“ oder eine Frage der Einstellung ist, das mag ich nicht einordnen wollen.
Vor einigen Tagen habe ich einen Artikel von Ai Weiwei gelesen, Deutschland sei „immer noch ein Nazi-Land“.  Das sind Begriffe mit denen ich heute vorsichtig umgehe. Wenn man so etwas in den Mund nimmt, dann pauschalisiert man einfach nur. Menschen ticken überall ein wenig anders, sie deswegen unter einen Generalverdacht zu stellen, halte ich für problematisch.
Vielleicht habe ich mich damals, in Bezug auf einige Lehrer, aber auch nicht besser verhalten. Vor allem, da wir in Peru mit dem Begriff der „bösen Deutschen, die von den USA gesteuert werden“ aufgewachsen sind.

Martin: Hat dich das vorbelastet?
Rafael: Nein! Ich hatte zu Deutschland und „den Deutschen“ immer eine positive Einstellung und positive Begegnungen.

Martin: Hast du seit du hier in Deutschland lebst schon Rassismus erfahren müssen?
Rafael: Wenn ich ein Wort dafür in den Mund nehmen würde, dann wäre das „Diskriminierung“. Meiner Meinung nach gibt es das aber überall auf der Welt und in jeder Gesellschaft: Wenn du anders bist, anders aussiehst oder anders sprichst, wirst du auch anders gesehen.
Was ich damals, als ich nach Deutschland gekommen bin, auf den Ämtern erfahren habe, das war jedoch Schikane, Machtdemonstration und zum Teil auch reine Willkür. Auch wenn das heute besser geworden ist, habe ich immer noch das Gefühl, dass es auf den Ämtern meistens darum geht, wer am längeren Hebel sitzt.

Wir hier in Deutschland reden oft von Integration. Was wir aber tun – oder erwarten – ist Assimilation.
Integration ist keine Einbahnstraße und bedarf der Mitarbeit von „beiden Seiten“. Ich sehe das aber nicht nur bei Menschen, die aus einem anderen Land kommen, sondern zum Beispiel auch bei behinderten Menschen.
Ganz generell denke ich, dass ich mit meinen peruanischen Wurzeln „Glück habe“, da viele Menschen mit dem Begriff „Peru“ eher Machu Picchu oder die Fußballer der siebziger Generation verbinden und nicht den „Terrorismus des Leuchtenden Pfades“.

Martin: Das heißt, das Narrativ von Peru ist hier in Deutschland ein anderes als zum Beispiel das vom Iran oder Irak?
Rafael: Ja, ich glaube die Stereotypen, die mit Peru in Verbindung gebracht werden, werden anders gesehen.

Martin: Du bist ja Vorsitzender des Latinka e.V.. Wie werdet ihr als Organisation von außen gesehen? Gibt es da Probleme mit der Karlsruher oder der deutschen Bevölkerung?
Rafael: Von außen werden wir positiv gesehen. Das ist auch Teil unseres Erfolges, das wir nach außen eine transparente Kommunikations-Strategie haben und führen, die offen und einladend auch für Menschen außerhalb des peruanischen Kulturkreises ist. Intern sah das in der Gründungsphase etwas anders aus, da es in Peru grundsätzlich ein kulturelles Problem mit einem möglichen „Erfolg eines anderen (Peruaners)“ gibt.

Martin: Deine Kinder wachsen aktuell mit zwei Sprachen auf, und in der Schule kommen dann noch die weiteren „üblichen“ dazu?
Rafael: Ja, genau. Zusätzlich gibt es bei uns in der Familie noch die Gebärdensprache, da unsere eine Tochter, zwar nicht ganz gehörlos ist, jedoch Hörgeräte braucht. Da wir natürlich auch, oder gerade in der Familie, integrativ sein wollen, gehört das erlernen dieser Sprache einfach dazu.

Martin: Wenn eure Kinder erwachsen sind, hast du mit deiner Frau schon darüber nachgedacht nach Peru zurückzukehren, um dort euren Lebensabend zu verbringen?
Rafael: Also mein eigentlicher „Masterplan“ hat sich mehrmals verändert (lacht). Meine erste Idee war es, hier ihn Deutschland einfach nur fünf Jahre zu studieren. Da ich ja die Fußball-WM in Deutschland live sehen wollte wurden aus fünf Jahren dann sechseinhalb. Dann wollte ich Berufserfahrung sammeln, um mit diesen Erfahrungen nach Peru zurückzukehren. Irgendwann kamen dann die Kinder. Wenn du Kinder bekommst, dann verändert sich dein ganzes Wertesystem. Alleine wäre ich vielleicht schon nach Peru zurückgegangen.
Als gut ausgebildeter Mensch kannst du in Peru relativ gut verdienen und ein unkompliziertes Leben haben. Du brauchst dort natürlich eine sehr dicke Haut um die gesellschaftlichen und politischen „Thematiken“ auszuhalten. Ich weiß nicht ob ich das wirklich geschafft hätte, aber alleine hätte ich das sicherlich ausprobiert. In Peru sind Freiheit, Geld, Selbstständigkeit und das komplette soziale System ein kritisches Thema.

Wenn ich hier in Deutschland erzähle, das meine Eltern mit dreiundachtzig und achtundsiebzig Jahren immer noch arbeiten, teilweise weil sie wollen, teilweise weil sie müssen, sorgt das stets für Kopfschütteln und Unverständnis.

Hier in Deutschland kannst du dich zwar beschweren, dass dir das Geld deiner Rente nicht reicht, aber du hast wenigstens welches. Da gilt auch für das Gesundheitssystem: du kannst dich beschweren, dass die privaten und gesetzlichen Krankenkassen so sind wie sie sind, aber du hast immerhin eine Krankenversicherung.

Martin: Mein Projekt heißt ja „Ich bin Deutsch!“ Würdest du das von dir selbst auch sagen?
Rafael: Ich bin deutscher als „die Deutschen“ (lacht).

Martin: Möchtest du diese Aussage noch ein wenig ausführen?
Rafael: Also in meiner Familie bin ich „der Deutsche“ und meine Frau „die Peruanerin“. Sie verkörpert dort den wechselhaften und chaotischen Teil, ich den geordneten.
Ein Beispiel: Von meinem Gastvater habe ich gelernt, meine Hausschuhe ordentlich neben der Treppe immer am gleichen Ort hinzustellen. Meine Frau lässt ihre Hausschuhe immer irgendwo einfach stehen, findet diese nicht gleich und bedient sich dann natürlich meiner Hausschuhe, da diese ja immer ordentlich am gleichen Platz stehen.

Ich muss mir auch ab und an anhören: „Ich wäre so unflexibel wie die Deutschen.“ Wahrscheinlich haben mich die „geordneten Verhältnisse“ in der deutschen Schule in Peru und mein Gastaufenthalt hier in Deutschland irgendwo doch angesprochen und geprägt, so dass ich geblieben bin.

Zu den Aussagen „ich komme aus Deutschland oder ich komme aus Peru“ und „ich bin Deutscher oder ich bin Peruaner“ habe ich ein spezielles Verhältnis. Damit setzt man, bewusst oder unbewusst, Grenzen. Damit einher geht dann das Thema, dass du dich für die eine oder die andere Sache entscheiden musst. Und das geht überhaupt nicht.

Das ist die gleiche Frage mit dem „Doppelpass“: Ob ich einen, zwei oder zwanzig Pässe habe, ändert nichts an meiner Menschlichkeit und an dem wer oder was ich bin. Es ist in Bezug des sogenannten „Leitkulturgedankens“ zu kurz gesprungen, mich entscheiden zu müssen „deutsch“ oder etwas „anderes“ zu sein. Daher finde ich den Begriff „wo hast du deine Wurzeln“ besser. Diese Wurzeln sind dann unabhängig von diesen menschgemachten Grenzen. Meiner Meinung nach ist „Kultur“ heutzutage sowieso ein „gemischter Begriff“.

Martin: Wie ist denn deine Sicht auf die aufkommenden nationalistischen Strömungen in Deutschland und Europa? Machst du dir da Sorgen oder hast du Angst um dich oder um deine Familie?
Rafael: Mir selbst macht das weniger Angst. Ich sehe aber die Angst bei meiner ältesten Tochter, die mich schon gefragt hat: „Papa, musst du irgendwann das Land verlassen?“ Ich muss sie dann immer wieder beruhigen.

Meiner Meinung nach ist es grundsätzlich gesund, andere Meinungen zu haben und sich darüber auseinanderzusetzen. Ich finde es prinzipiell ein geniales gesellschaftliches Experiment, welches wir aktuell erleben dürfen, dessen positiver oder negativer Ausgang noch offen ist. Es ist interessant zu sehen, wie sich Testosteron gesteuerte Menschen offensichtlich nicht viel bei dem denken, was sie tun, trotz der Tatsache, dass sie so viel Macht haben. Gerade die aktuellen Themen und Umstände im Iran oder im Irak können, je nachdem wie nur eine einzelne Person entscheidet, schnell in eine negative Richtung kippen. Diese Situation kann einem dann schon Angst machen.

Ich glaube, dass wir insgesamt als Welt, als Europa, als Menschen daraus ungeheuer viel lernen können.

Wenn es um die zwanzig Prozent an Menschen gibt, die so denken, dann können diese Meinungen durchaus existieren. Da darf man kein Feigenblatt darüberlegen. Das generell Positive dabei ist, dass sich die Politik des Nichtstuns, des Redens und Diskutierens der letzten fünf oder zehn Jahre – gerade in Europa oder Deutschland – aktuell einen extremen Druck bekommt, sich zu modernisieren.

Martin: Du hast also die durchaus positive Meinung, dass die Menschheit lernfähig ist, und die Dinge heute und in Zukunft besser macht?
Rafael: (Denkt lange nach und lacht) Das weiß ich nicht. Soweit würde ich vielleicht nicht gehen. Ich glaube das einzelne Menschen denselben Fehler durchaus mehr als einmal machen können. Auch dabei entwickeln wir uns weiter und unsere Fehler sehen somit immer anders aus. Das ist wie im agilen Umfeld: Es ist wichtig Fehler zu machen, wenn man daraus lernt und sich positiv weiterentwickelt.
Bezogen auf die große Weltbühne bin ich mir da nicht so sicher. Meine Erwartungshaltung wäre: Die Politik sollte heutzutage mit all dem historischen Wissen erkennen, dass Dinge gerade falsch laufen und Änderungen, ein rasches Gegensteuern nötig wäre.

Rückblickend auf die Zeit nach dem zweiten Weltkrieg hat man mit der Idee der Europäischen Union sicherlich aus den Fehlern der Vergangenheit gelernt. Ich sehe diese Union als ein ausgleichendes Element, im Gegensatz zu den Individuen, die gerade versuchen das komplette System aus dem Gleichgewicht zu bringen. Europa übernimmt für mich dahingehend eine Schlüsselrolle … ohne aktuell zu wissen wie man diese Rolle gut verkaufen könnte. Wir haben momentan nicht die passenden Leute, die diese Idee in z.B. sozialen Medien mit einem positiven Label versehen können.

Martin: Wenn dich deine Tochter fragt, ob du das Land verlassen müsstest – aufgrund welcher Basis und welcher Informationen stellt dir deine Tochter diese Frage?
Rafael: Der Hauptgrund ist sicherlich die Berichterstattung der Medien, die den Menschen eher Angst macht. Wahrscheinlich verkauft sich diese Art der Berichterstattung besser. Die Politik und die Medien arbeiten grundsätzlich mit Ängsten. Es ist der einfachste Weg, Menschen dazu zu bringen sich zu bewegen, wenn man ihnen Angst macht. Wenn man über positive Ideen und Visionen berichtet, muss man auch immer über die Rückschläge auf dem Weg zum Ziel berichten – das ist dann nicht motivierend und mit einfachen Worten zu erklären.
Letztens kam meine Tochter aus der Schule und hat mir erzählt, der Dritte Weltkrieg würde ausbrechen, nach der letzten Eskalation als das US-Militär einen hohen General aus dem Iran getötet hatte. Kinder wiederspiegeln also extrem gut die Aussagen der Medien.

Martin: Wie auch allen anderen Interviewpartner*innen möchte ich auch dir die Frage „Was ist für dich typisch Deutsch?“ stellen.
Rafael: Vor ganz vielen Jahren war das die Pünktlichkeit. Auf das Essen bezogen ein gutes Bier und ein Brot mit (Curry) Wurst.

Typisch deutsch ist auch: Die „Deutschen“ jammern zu viel. Jammern ist eine menschliche Eigenschaft, die in Deutschland im Vergleich zu anderen Gesellschaften sehr viel ausgeprägter ist, ohne dabei aggressiv zu sein oder „Dinge in die Hand zu nehmen“ – gerade im Vergleich zu den Gelbwesten in Frankreich.

Typisch Deutsch, so nehme ich das wahr, ist auch die offene, vielfältige und demokratische Gesellschaft. Natürlich gibt es immer einzelne, oder auch kleine Gruppen von Rassisten oder Nationalisten. Grundsätzlich ist die deutsche Gesellschaft jedoch offen gegenüber anderen, fremden Menschen und lässt Diskussionen über so ziemlich alle Themen einen sehr großen Raum. Ich jedenfalls kenne kein anderes Land, in dem so viel und so offen diskutiert werden darf.

Typisch Deutsch ist auch: „wir machen keine Fehler“ – und wenn doch, dann machen wir sie richtig.

Martin: Wie man im Dieselskandal ja deutlich sehen kann!
Rafael: Das war kein Fehler, sondern einfach nur kriminell.

Martin: Rafael, vielen Dank für das Interview.

Ich bin Deutsch bei der SG Stern Fotosparte Rastatt

Ich bin Deutsch bei der SG Stern Fotosparte Rastatt

Ich bin Deutsch bei der SG Stern Fotosparte Rastatt

Seit einigen Jahren bin ich Mitglied beim SG-Stern in der Fotosparte Rastatt. Vor einigen Wochen habe ich dort über mein Projekt „Ich bin Deutsch!“ einen Vortrag gehalten. Ziel meines Vortrages war es in erster Linie den aktuellen Stand meines Projektes und auch meine Vision seiner Weiterentwicklung vorzustellen.
Im Zuge dieses Vortrages habe ich auch meinen Rückzug aus der Fotosparte Rastatt zum Ende des Jahres bekannt gegeben. Grund dieses Rückzuges ist in erster Linie mein Projekt „Ich bin Deutsch“ welches, in einem positiven Sinne, einen großen Teil meiner Freizeit in Anspruch nimmt. Und das ist auch gut so.
Mein Dank geht an dieser Stelle an die Mitglieder der Fotosparte Rastatt für die gemeinsame Zeit.

Fotos: Tanja Plusczok

 

 

Karlsruher Wochen gegen Rassismus – Retrospektive

Karlsruher Wochen gegen Rassismus – Retrospektive

Karlsruher Wochen gegen Rassismus 2019 – Retrospektive

Die 6. Karlsruher Wochen gegen Rassismus (KWgR) sind vorbei, und ich möchte meine Learnings und Erfahrungen in dieser Retrospektive zusammenfassen.

Da ich Teilnehmer und „offizieller Pressefotograf des Kulturamtes Karlsruhe“ war, werde ich beide Sichtweisen beleuchten.

Generell betrachtet sollte es viel mehr Veranstaltungen wie die KWgR in Karlsruhe, in jeder Stadt in Deutschland, Europa und der Welt geben. Und zwar jedes Jahr, und nicht nur alle zwei Jahre. Das Argument „der Haushalt wurde gekürzt“ hinkt: eine „positive Presse“ einer solchen Veranstaltung ist viel mehr wert, als die schwarze Null im Haushalt. Über die Monate gesehen, sind Schlagzeilen über rechte, rechtsradikale, antidiversitäre und flüchtlingsfeindliche Übergriffe viel schädlicher, als „ein wenig“ Geld und Ressourcen für eine solche Veranstaltung auszugeben. Ja, mag sein, dass die Stadt in ihrem Haushalt sparen muss, da es ja andere Prestigeprojekte gibt. Aber warum sponsort das Land oder der Bund so eine Veranstaltung nicht (mehr)?
Die Aussage „Wir schaffen das“ hört nicht mit der Aussprache dieser geflügelten Worte auf. Da müssen Taten und finanzielle Mittel fließen, und sich nicht nur auf das Engagement Einzelner verlassen werden.

Ein sehr prägendes und leider nicht so schönes Erlebnis musste ich auf der Abschlußveranstaltung – dem Vielfaltfest – miterleben: 
Die Veranstaltung wurde von „Yakagnambé“ eröffnet, einer Schülerperkussionsgruppe aus verschiedenen Karlsruher Schulen. 
Die Vorführung war klasse, das Tollhaus gut gefüllt … bis ungefähr 10 Minuten danach.
Was war geschehen?
Ganz einfach: Kinder und Eltern hatten „ihre“ Vorführung und sind danach nach Hause gegangen. 

Liebe Eltern: was vermittelt ihr denn euren Kindern denn für Werte? 
„Euer“ Kind hat „seine“ Veranstaltung über die Bühne gebracht, man hat damit seine Schuldigkeit gegenüber dem Thema der KWgR getan und kann danach sofort wieder zur Tagesordnung zurückkehren. Was ist denn mit einem „Miteinander“ einem „danach Andere kennenlernen und sich austauschen“? 

Da eine kritische Auseinandersetzung immer wichtig ist, und nur daraus etwas gelernt werden kann habe ich mit kritischen Worten begonnen.

Die KWgR war eine tolle und auch wichtige Veranstaltung der Stadt Karlsruhe die, aus meiner Sicht, Brücken gebaut und Menschen zusammengebracht hat und ich nehme viele, sehr positive Eindrücke, neue Denkweisen und Ideen für mich mit. 

Die KWgR 2019 aus meiner Teilnehmersicht

Was soll ich sagen: die Erfahrung, mein Projekt als Speaker im Ständehaussaal vortragen zu dürfen war eine erhebende und zugleich auch eine sehr herausfordernde. Klar war, ich würde „Erfahrungen“ aus  Vorträgen über WordPress, Web- oder Servertechnik mitbringen. Und doch hatte ich einen Heidenrespekt vor meinem Vortrag über mein gesellschaftspolitisches Projekt vor einem „nichttechnischen“, vielleicht intellektuellen und mir weitgehend unbekanntem Publikum.

Meine Nervosität ware in den ersten Minuten greifbar. Diese Anspannung hat sich dann aber recht schnell gelegt, und am Ende meines Vortrages war da dieses erhebende, und latentes Gefühl des „ich habe es ganz gut geschafft und meine Botschaft gut rübergebracht“. 
Das Einbinden von Kurzvorträgen von Mirja, Senad und Zolana hat meinen Vortrag in Summe  zusätzlich aufgelockert und ich konnte die Pausen gut zum Runterkommen nutzen.

Das Feedback, nicht nur direkt nach meinem Vortrag, sondern auch noch Tage und Wochen danach war durchweg sehr positiv und hat mich ehrlicherweise überrascht, da meine Eigenwahrnehmung nicht ganz so positiv war.

Tell the long story short: an diesem Abend habe ich direkt gespürt, dass ich mit meinem Projekt „Ich bin Deutsch!“ Menschen erreichen, und sie zum Nachdenken bringen kann. Ich habe gespürt, ass es sich lohnt für seine Sache aufzustehen und darüber zu sprechen. Nicht nur der Sache wegen. Sondern um zu zeigen, dass es in einer Demokratie wichtig und notwendig ist, sich auch ausserhalb von Parteien, Vereinen, Verbänden gesellschaftspolitisch zu engagieren und Menschen zusammenzubringen. 

Das haben wohl auch die Organisatoren der KWgR so gesehen: schon direkt nach meinem Vortrag wurde ich gefragt, ob ich auf der Abschlussveranstaltung mit einem reduzierten Vortrag nochmals 5 Minuten über mein Projekt sprechen wolle. Ja, ich wollte 🙂

An dieser Stelle findet der geneigte Leser die Vortragstexte von Mirja, Senad, Zolana und mir als PDF.

Die KWgR 2019 aus einer generellen und auch speziellen „Presse-Fotografensicht“

Das „Presse-Fotografen-Leben“ ist echt anstrengend und ich bin froh, dass ich damit nicht meine Brötchen verdienen muss. Die zwei Wochen „Ausflug“ haben zwar Spaß gemacht und das sehr positive Feedback darüber, dass meine Bilder „im positiven Sinne anders“ seien, hat mich in meiner Meinung bestärkt, fotografisch auf dem richtigen Weg zu sein.

Wo Licht ist, ist immer auch Schatten: nach zwei Wochen der Doppelbelastung – 8 – 10 Stunden im IT-Hauptjob und abendlichem Fotografieren und „abendlichem abliefern“ von Bildern für Social-Media – war ich echt bedient und der Urlaub danach war mehr als notwendig.

Trotzdem war es wichtig, diese Erfahrung gemacht zu haben. Es war und ist eine sehr gute Idee, die Fotografie „nur“ als Nebenjob auszuführen. So bewahre ich mir den Spaß an der Fotografie, da ich „will“ und nicht „muss“. Dieses Wollen hat sich positiv auf die Motiv- und Bildsprache ausgewirkt.

Meine ganz persönlichen fotografischen Höhepunkte habe ich hier (und auch auf meinem privaten Fotoblog) bereit gestellt:

 

Teilnahme an den Karlsruher Wochen gegen Rassismus 2019 – KWgR

Teilnahme an den Karlsruher Wochen gegen Rassismus 2019 – KWgR

Teilnahme an den Karlsruher Wochen gegen Rassismus 2019 – KWgR

Ich freue mich „wie Bolle“: Mein Projekt wird, in enger Zusammenarbeit mit dem Karlsruher Kulturbüro, Teil der Karlsruher Wochen gegen Rassismus (KWgR) 2019 sein. Die KWgR 2019 finden vom 15. bis 31. März statt.

Am Sonntag den 17.03.2019 um 19:30 Uhr werde ich mein Projekt in einem Vortrag im Karlsruher Ständehaus-Saal vorstellen. Der Eintritt ist frei.
Im Rahmen dieses Vortrages werde ich über das „Warum“, meine Erfahrungen, Schwierigkeiten und Enttäuschungen sprechen. Hinzu kommen drei Stimmen von Projektteilnehmern, die über ihre Sicht der Dinge sprechen werden. Aktuell konnte ich schon zwei Projekt-Teilnehmer gewinnen, mit mir den Abend zu gestalten:  ZolanaSenad und Mirja (dieses Interview ist gerade in Arbeit).

An den Seiten, oder einer Seite, des Ständehaus-Saales werden Prints und Texte von Projektteilnehmern zu sehen sein.
Danke an dieser Stelle an Saal-Digital für das Teilsponsoring der Prints.